la paradoja del fracaso 2

¡Bienvenido!

Este es el guion para segundo taller del proyecto Ciudadanos Inspiradores. Buscamos generar experiencias para que los jóvenes de los últimos años del secundario puedan desarrollar su capacidad de liderazgo.

En el taller anterior se animaron a crear ideas positivas para su comunidad. Conectaron con su creatividad. En este taller, vamos a trabajar con ellos modos nuevos para encarar sus frustraciones, errores y fracasos. El líder positivo no es perfecto. Se equivoca. A veces no logra convencer a otros. A veces sufre injusticias. Todas esas realidades están presentes en la vida de todos. En gran desafío es cómo incorporarlos como parte de nuestra historia, intentar aprender de ellos y seguir adelante fortalecidos por esa experiencia. Sobre eso trabajaremos en LA PARADOJA DEL FRACASO.

Mini ficha:

Duración: dos días

Día 1: 80 minutos

Día 2: 80 minutos (versión reducida: 40 minutos)

Estructura del taller

Día 1
  • Acercarnos

    Caso real + Dinámicas de reflexión individual

  • Sumergirnos

    Marco Teórico

  • Apropiarnos

    Dinámica individual + Casos Reales + Marco Teórico

  • Proyectarnos

    Caso y Motivación para el día 2

Día 2
  • Acercarnos

    Dinámica Individual + Marco Teórico

  • Sumergirnos

    Casos Reales + Conceptos

  • Apropiarnos

    Dinámica Grupal + Conceptos

  • Entregarnos

    Dinámica Grupal Final

DÍA 1

Hoy nos toca trabajar el segundo módulo del proyecto CIUDADANOS INSPIRADORES. Vamos a seguir desarrollando su propia capacidad de liderazgo, para que cada uno, desde su personalidad y estilo, siga desplegando su capacidad de incidir en la realidad para mejorarla. Hoy trabajaremos el tema: Paradojas del Fracaso. Para empezar, necesito juntarlos en grupos de seis.

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El día comienza con una dinámica grupal. El docente los junta en grupos de seis personas y les reparte el caso Nelson Mandela, que consiste en una serie de fichas con fotogramas y un pequeño texto, además de algunas preguntas. 
-En 1962, Nelson Mandela fue sentenciado a pasar el resto de su vida en la cárcel por su militancia contra el Apartheid, una legislación que separaba a los blancos de los negros en Sudáfrica.
-Como lo definió el propio Mandela, se trataba “de un hombre común y corriente apresado por sus ideas”.
-Sus primeros años fueron en una isla en donde lo único que podía hacía era romper rocas y dormir en una celda de 2,4 metros por 2,1 metros.
-Tenía 44 años cuando ingresó en la cárcel y finalmente fue liberado en 1990, a los 71 años, gracias a la presión internacional. Además de esos 27 años en prisión, Mandela sufrió varias enfermedades en el proceso que lo disminuyeron físicamente.
Consignas:
A. ¿Qué creen que pensó y sintió Mandela en todos esos años?
B. De todo ese proceso, ¿qué les parece que fue lo peor?
C. Pónganse en su lugar: ¿qué hubieran sentido ustedes en esos 27 años de cárcel? Sobre lo que les suscedía, sobre sus amigos, sobre quienes los condenaron.
D. Una vez liberado: ¿cómo procesó Mandela todo lo vivido y de qué otra forma podría haberlo procesado?
Plenario en el que un representante de cada grupo habla de la última pregunta.

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La siguiente es una dinámica personal, en la que cada chico tiene que escribir. Antes del comienzo, se reparte una hoja que contiene una lista de emociones para que los chicos puedan realizar el trabajo. La propuesta es ponerle nombre a lo que les pasa, hacer un aprendizaje emocional. 

Yo voy a ir dándoles algunas preguntas y consignas, y ustedes irán poniendo por escrito sus propias conclusiones.

Primero, elegí un error que recuerdes con fuerza. Ponelo por escrito.

Puede ser una pelea con un familiar, un amigo o un desconocido; una frase que le dijiste a una persona; algo que hiciste en el colegio; una mala nota o una desaprobación en un examen; una derrota o una actuación muy mala en un deporte. Cualquier cosa que se te ocurra que te moleste.

¿De qué cosas te arrepentís respecto de ese error o fracaso? Escribilo.

Después, contesten las siguientes pregunta:

¿Por qué es el que más recordás?
¿Por qué crees que fue un error?
¿Cómo te hizo sentir?
¿Qué sentimientos de la lista que te entregamos te surgen respecto de vos?
¿Qué pensás sobre vos cuando recordás esa acción o ese “fracaso”?

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En el taller anterior de Ciudadanos Inspiradores trabajaron sobre su propia creatividad y su capacidad de convertir los problemas en preguntas. Ahora bien, los líderes no siempre hacen todo bien ni aciertan en todo. A veces, con nuestra creatividad y nuestro liderazgo en juego, nos equivocamos. Las personas que admiramos no están faltas de error, sino que logran que ese error no los hunda. Siguen adelante y aprenden.

TRES PASOS PARA SALIR ADELANTE

1. Cómo defino lo que me pasa
Una paradoja, dice el diccionario, sucede cuando se usan “expresiones o frases que envuelven contradicción”. La paradoja del fracaso es que equivocarnos nos permite avanzar.  Para eso, por supuesto, al error hay que darle un sentido para que se convierte en aprendizaje. Entender qué nos puede enseñar ese paso en falso.

Antes de que inventara la lamparita, un colaborador le preguntó a Thomas Edison cómo persistía a pesar de tantos fracasos. “Nunca fracasé –respondió–. Descubrí cosas que no funcionaron”. Las palabras de uno de los más grandes inventores de la humanidad sirven para entender que el peso que le damos a un error depende de nosotros.

CASO: Winston Churchill fue un mal alumno durante la escuela y pasó por varios colegios. Como político, se le recuerdan muchas derrotas estrepitosas, cuando tenía todo para ganar. Podría haberse rendido, pero no lo hizo, y a los 62 años se convirtió en el primer ministro de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Gracias a su resistencia y a otros factores, el mundo pudo frenar a Hitler y a los nazis. Churchill, que además ganó un Premio Nobel de Literatura, decía que “el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”.

La clave es entender qué significa para nosotros el error y buscarle una salida. La estructura de los grandes es de fracaso, aprendizaje y movilización. Los tropezones son inevitables, pero para aprender y movilizarnos tenemos que reaccionar.

CASO: JK Rowling estaba desempleada y mantenía a su hija gracias a un seguro de desempleo mientras escribía la primer novela de Harry Potter. Pudo haber sentido vergüenza de si misma y rendirse. ¿Cómo podía ser una autora de libros para chicos escribiendo en bares? Rowling no le hizo caso a estos miedos y su serie de libros luego inspiró a millones de chicos en todo el mundo.

El mago y director de Hogwarts, Albus Dumbledore –uno de los personajes más entrañables de los libros de Rowling– dice en el Misterio del Príncipe: “Cometo errores como cualquier hombre. De hecho, -y perdón que lo diga- siendo bastante más inteligente que la mayoría de las personas, mis errores tienden a ser proporcionalmente mucho más grandes que los de cualquiera”.

2. Levantar la vista

No equivocarnos no es una posibilidad. Siempre sucede. Por eso es muy importante eliminar el dramatismo. Errar es parte natural de todo proceso. Se trata de resignificar lo que nos pasa y continuar con esa lección en mente.

Un concepto fundamental en este contexto la resiliencia. Edith Grotberg la define como “la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas”.

Sí. Cualquier experiencia negativa puede resignificarse positivamente. Es tan simple como que de lo malo puede surgir algo bueno. Grotberg, considerada una referente en campo de la resiliencia, dice que para que cualquier proceso sea sanador es fundamental apoyarnos en otros. Nuestros amigos, nuestra familia o cualquier persona de nuestro entorno puede darle otra vuelta de tuerca a nuestro error.

CASO: Frank Abagnale jr fue un famoso falsificador de cheques estadounidense durante la década del 60. Por sus delitos, estuvo más de cinco años en la cárcel, hasta que encontró una ayuda en personas muy particulares: los mismos que lo habían condenado.

Eligió colaborar para evitar los fraudes y pasó a trabajar para la FBI. Hoy es considerado un experto mundial antifraude y su historia fue la que inspiró a la película Atrápame si puedes. Abagnale entendió que el otro no era el enemigo y se animó a pedir ayuda.

3. Foco en mis fortalezas: esperanza en mi futuro

Aunque el error era grande, Abagnale entendió que su vida seguía y que tenía que hacer un cambio. A vos no te define como persona un determinado error. Nuestro foco deberían ser siempre las fortalezas.

¿Dirían que Jorge Luis Borges era un ciego que se convirtió en famoso o un escritor muy prestigioso? ¿John Nash fue un esquizofrénico inteligente o un Premio Nobel en matemática que inspiró la película Una Mente Brillante? ¿Y Betthoven? ¿Un sordo muy capaz o uno de los más influyentes músicos de la historia?

Como ellos, todos tenemos nuestras debilidades. Emanuel Ginóbili no puede componer canciones como Fito Páez, ni Fito puede jugar al básquet como Manu. Y así con todos. El problema es que muchas veces nos focalizamos en lo que no sabemos.

Para definir qué es un error y el peso emocional que tiene tenemos que ser capaces de entender nuestra mirada. ¿Esto es un error o yo lo estoy viendo así? ¿Qué peso tiene la culpa? ¿Me estoy castigando por esto que sucedió?

La mirada de otros puede ser determinante. En este sentido es fundamental entender qué es lo que el otro elige ver. Y cómo yo interpreto esto.

CASO: Ashoka fue un emperador de Mauria, una enorme zona que incluía lo que hoy es la India. Al principio, era apodado por los líderes de otros pueblos como “Ashoka el cruel”, por su condición de guerrero implacable. Pero, luego de ver las consecuencias de una guerra, pasó a ser considerado “Ashoka el piadoso” y es considerado uno de los primeros difusores de la idea de paz y del budismo.

Ese cambio de percepción se vincula con lo que piensan los demás, pero también con lo que decidió hacer Ashoka con su propio error.

 De la misma manera en que la mirada de otros muchas veces pesa en la dimensión que le damos a un error, también cómo miramos u opinamos sobre un error ajeno puede pesarle a la otra persona. El camino es la resiliencia. Tratar de vivirla y de ser parte en la de otras personas.

Cuando somos resilientes, convertimos un fracaso en un puntal de nuestro camino: elegimos buscar ayuda, aprender y movilizarnos. El autor Oscar Wilde decía que “la experiencia es simplemente el nombre que le damos a nuestros errores”. Y Mahatma Gandhi, el incansable luchador pacífico de India, iba al fondo de la cuestión: “La libertad no vale la pena si no incluye la libertad de cometer errores”.

Incluso los errores que pueden considerarse grandes no te determinan. Mucho se equivocaron en elecciones de vida importantes, pero eso no les impidió hacer un bien a muchas personas.

 CASO : Andrés López, colombiano, fue traficante de drogas durante 20 años. Fue protagonista en procesos muy violentos y fue parte de una práctica que genera miles de muertes en Colombia. Finalmente, en 2001, se entregó a la policía de EE.UU. Tras su estadía en prisión, transformó su historia en un libro y luego una serie de TV.

Siempre hay oportunidades de redireccionar tu vida. Y eso te permite creer que siempre podés empezar a ser un líder positivo.

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Desarrollen una historia de no más de un párrafo en la que el protagonista sufre un fracaso, aprende de eso y luego llega al éxito. Busquen utilizar esta estructura de fracaso, aprendizaje, ayuda y movilización que vimos en los casos.
A los cinco minutos, el docente les pide que ahora anoten para qué uso su protagonista el aprendizaje. ¿Qué era el éxito para su personaje?

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CASO: Franklin D. Roosevelt es el único presidente de Estados Unidos que fue electo en cuatro ocasiones:   1932, en 1936, en 1940 y en 1944. Venía de una de las dinastías políticas más importantes de Estados Unidos y ya era una figura importante cuando, en 1921, contrajo polio, una enfermedad sin cura. Roosevelt no podía caminar, y muchos pensaban que su carrera política había terminado. Pero siguió trabajando, pudo volver a moverse normalmente y en 1928 se convirtió en gobernador de Nueva York, justo antes de convertirse en presidente por primera vez.

Una de sus frases más recordadas dice mucho de su personalidad:  “En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada”.

Los errores son, para muchos, el camino del éxito. ¿Pero qué es entonces el éxito? Si hablamos de fracasos, también tenemos que hablar del éxito. Y por eso es importante definirlo.

Para muchos, el éxito es una meta: un lugar o momento al que se quiere llegar y que termina en el momento en que se logra el objetivo. Para otros, como Roosevelt, el éxito es un camino, con idas y venidas en las que uno encuentra descubre cosas positivas y otras que no lo son tanto.

“El éxito consiste en vencer el temor al fracaso”, solía describir Charles Augustin Sainte-Beuve, escritor y crítico literario francés. Elbert Hubbard, escritor norteamericano, llamaba fracasado al que “cometió un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia”.

Para Ken Robinson, experto mundial en desarrollo del potencial humano, el éxito o –el bienestar, como lo llama él– se logra cuando encontrás lo que verdaderamente te apasiona. Eso no significa que a partir de ese encuentro todo te va a salir bien. Pero probablemente sí realices eso que te apasiona con ganas y lo hagas bien.

“Si no estás preparado para equivocarte nunca se te ocurrirá nada original”, dice Robinson, que llama a eso que uno tiene que encontrar El Elemento. En su último libro, que lleva el mismo nombre, Robinson cuenta historias de personas que encontraron su Elemento. Y cómo les transformó la vida.

CASO: Matt Groening, creador de Los Simpsons, era considerado muy malo en la escuela dibujando y pintando. Como cuenta Robinson en su libro, la maestra le decía que sus creaciones eran muy desprolijas. Cuando decidió estudiar arte, muchos le dijeron que no tenía talento y que debía dedicarse a una “verdadera carrera”. A Groening no le importó y creó el dibujo animado más exitoso de la historia.

Las ganas de Groening lo llevaron a donde quería, aún con la resistencia de muchos. “Deja suficiente tiempo en tu vida para hacer aquello que te satisface, te da alegría y deleite. Esto es mucho más efectivo para el bienestar económico que cualquier otro factor”, dice Paul Hawken, autor y emprendedor.

En tanto, Mike Phillips, ex banquero y uno de los desarrolladores de MasterCard, sostiene que “el dinero te llegará cuando estés haciendo lo correcto”.

manoactividad entre clases

Historia para que lean:
CASO Edmund Hillary, neocelandés, fue el primer hombre en escalar el Everest, la montaña más alta del mundo. Fue en 1953, dos años después de un primer intento fallido. Luego de ese aparente fracaso inicial, Hillary dijo: “Everest, me has derrotado una vez y quizás lo hagas otra vez. Pero regresaré vez tras vez, y yo venceré porque tu ya no puedes crecer, Everest, pero yo sí”.Cuando finalmente logró subir, lo hizo con ese aprendizaje y una ayuda fundamental: la de Tenzig Norgay, una persona de la zona con la que llegó a la cima. En la explicación de cómo habían cumplido semejante hazaña, Hillary contó la siguiente anécdota: “En un momento, mientras descendía una pared de hielo, un enorme bloque de hielo se desprendió y caí, pero Tenzig, que estaba detrás, me sujetó la cuerda, me levantó y gracias a él no fui muy lejos”.Acá lo podés ver y escuchar vos:

La derrota inicial de Hillary no lo frenó y lo motivó a mejorar para el siguiente ascenso, en el que contó con la muy valiosa ayuda de otro que conocía bien la zona.

Preguntas:

¿Cuál fue el principal aprendizaje de Hillary? ¿Se puede usar en otros ámbitos de la vida? Además de Norgay, ¿en quiénes se habrá apoyado para mejorar?

DÍA 2

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Algunos comentan lo básico del caso que trabajaron en su casa e indican qué les pareció. Preguntas claves: ¿Cuál fue el principal aprendizaje de Hillary? ¿Se puede usar en otros ámbitos de la vida? Además de Norgay, ¿en quiénes se habrá apoyado para mejorar? ¿hay alguna experiencia personal en la que esa mirada de Hillary te puede resultar valiosa?

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Hillary falló la primera vez, pero volvió a intentar y lo hizo acompañado para un mejor equipo. Aunque la historia cuenta que él comenzó a escalar a los 16 años, nunca podría haber subido al Everest con esa edad. Tuvo que pasar tiempo, aprendizaje y experiencias para que pudiera encarar ese objetivo.
Ustedes están como Hillary. Si quieren pueden escalar el Everest. Pueden hacer lo que quieran. Pero necesariamente tendrán que equivocarse, que fracasar en esos intentos de subir.  “Una vida cometiendo errores es más honorable y útil que una vida gastada haciendo nada”, decía el dramaturgo Bernard Shaw.Están en una edad en la que necesariamente se equivocarán mucho. El riesgo es que hagamos de esos errores, a partir de la burla o de lo que sea, una lectura trágica.CASO: Lionel Messi era un chico de 12 años con problemas de crecimiento. Jugaba muy bien al fútbol sí, pero era tímido y se estaba quedando en altura. Detrás de esa baja estatura, además, descubrieron una enfermedad. Las cosas no era tan fáciles para él.Probablemente Messi tenía mucho de su autoestima en su capacidad jugar a la pelota, pero eso tampoco parecía suficiente. Newell´s, el club del que era hincha y donde se había formado, no le quiso pagar el tratamiento médico que debía llevar adelante. Tampoco River, uno de los dos equipos más importantes del país, decidió financiar lo que podía mejorar su salud. Lo rechazaron.

Sin embargo, Messi siguió. Con la ayuda de su familia, logró encontrar ayuda: la de Barcelona. El club de España confió en él y en sus condiciones y aceptó su tratamiento para que se convirtiera en el mejor. Para eso, y a pesar de sus fracasos anteriores, aceptó quedarse en un país que no era el suyo y darse él mismo inyecciones que formaban parte de su tratamiento.

La adolescencia es una edad en la que nada es definitivo. En muchos casos, cada equivocación se convierte en algo frustrante. Probablemente hayan pensado o piensen que si no logran algo están en juego sus amigos, su prestigio u su futuro. Esto es falso, aún cuando cometan errores.

“Repetir es el fin del mundo”. “Si te equivocás de carrera perdés años de tu vida”. “Lo que hagas ahora no puede ser cambiado”. Todos estos son mitos de la adolescencia. La realidad, como decía el autor James Joyce, es que “los errores son las ventanas del descubrimiento”.

CASO: Albert Einstein tuvo dificultades de aprendizaje durante toda su infancia. Algunos de sus maestros anotaron en sus informes que era “lento” y con cierto “retraso mental”. Luego se convirtió en uno de los científicos más importantes de la humanidad. Entre cientos de citas que se le adjudican, hay una que se vincula directamente con la paradoja del fracaso: “Una persona que nunca cometió un error es porque nunca intentó nada nuevo”.

Un fracaso a esta altura no puede definirte. De la misma manera en que la debilidad no definió a Messi, o el fracaso escolar no detuvo a Einstein, ustedes no deberían frenar por el temor a equivocarse.

“Una persona debe ser lo suficientemente grande para admitir sus errorres, lo suficientemente inteligente para aprender de ellos, y lo suficientemente fuerte para corregirlos”, dice el experto en liderazgo John Maxwell.

De la misma manera, Dale Carnegie, empresario estadounidense, dice que “la persona exitosa sabrá aprovechar sus equivocaciones para probar otra vez de un modo diferente”. Los errores y los fracasos existen, pero pueden ser una oportunidad para aprender.

CASO: Steve Jobs fundó Apple, a mediados de los setentas. La empresa fue fundamental para la historia de la computación y era un éxito. Una década después, sin embargo, Jobs fue despedido de su propio emprendimiento. “El peso de ser exitoso fue reemplazado por la liviandad de ser un principiante otra vez, menos seguro de todo. Esto me liberó para entrar en uno de los períodos más creativos de mi vida”, dijo Jobs sobre su despido. Su interpretación de ese fracaso fue hacia adelante y, en 1997, cuando la empresa estaba en serios problemas financieros, lo volvieron a llamar. Con Jobs al mando, Apple se convirtió en la compañía más innovadora del mundo.

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Las frases que nos anclan

A continuación realizaremos un juego de rol. Lo que sigue no es real pero nos va a servir para sacar conclusiones. Se juntan en grupos de un máximo de seis personas y cada uno elige un error de los trabajados en el día anterior. Puede ser uno de los propios que estén dispuestos a compartir o el del personaje de la historia que inventaron.

La idea de la dinámica es la de un juego. Cada uno, en su turno, expresa su error y el resto del grupo tiene un minuto para “castigar” verbalmente a esa persona por su error. Tienen que expresar y exagerar todo lo grave que puede ser ese error.

Frases como esta: “De esa que te mandaste no volvés más”. “Con una baja nota no llegás a ningún lado”. “Le pifiás a la carrera y perdés un año de tu vida”. “Vos para esto no servís”. “Los que no tienen onda en el colegio no tienen onda nunca más”. “A los que les va mal en el colegio les va mal en todo el resto de las cosas”. Todas estas falacias son comunes y es el momento de usarlas.

Luego de que todos fueron criticados por su error, la segunda parte de la actividad incluye una dinámica similar a la primera: cada uno, en su turno, volverá a contar al resto su error/fracaso, pero ahora el grupo tendrá un minuto para consolarlo y sugerirle qué puede aprender de lo que sucedió o qué ideas puede tomar para seguir adelante.

dialogmarco conceptual: movilización5

El objetivo de todo este proceso es que se movilicen. Entender que un error es parte del camino para el cambio. De ninguna manera un fracaso puede inmovilizarlos. Tiene que ser una plataforma para seguir, para encontrar el camino.
“Los fracasos son señaladores del camino del éxito”, decía el autor C. S. Lewis. “La diferencia entre una persona fuerte y una débil es que el débil se rinde después de una derrota”, decía Woodrow Wilson, ex presidente de Estados Unidos. “El éxito representa el 1 por ciento de tu trabajo, que proviene del 99 por ciento de lo que se considera fracaso”, decía Soichiro Honda, fundador de la empresa que lleva su apellido.

De la percepción del error salen dos caminos: quedarse o ponerse en movimiento. Para movernos lo que hay que hacer es aceptar el error y seguir.

El proceso empieza con la aceptación y luego pasa a la misericordia y el amor, de uno mismo y de otro.

 

manodinámica individual: tus fortalezas7

¿Conocés tus fortalezas? Del siguiente listado marquen al menos cinco fortalezas que sienten que tienen. Luego, de esas cinco fortalezas, elijan otras dos, que ustedes consideren principales. Ahora escriban cinco situaciones de su vida en las que esas fortalezas los hayan ayudado a alcanzar algún objetivo, resolver un problema, dar una respuesta a alguien.

manodinámica individual: tus aprendizajes7

Anoten cinco errores que haya cometido y luego anoten qué aprendieron de ellos. De esos aprendizajes, traten de sacar dos conclusiones que les puedan servir a otras personas, con la siguiente estructura.
-Fracasar en algo sirve para…
-Al equivocarme aprendí que…

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APRENDIZAJE SERVICIO  -  NO HAY CASOS PERDIDOS

El fracaso puede servir para movilizarnos. Aún cuando el dolor sea muy grande y tengamos la sensación de que no hay mañana después de algo fuerte que nos pasa en la vida. 

 CASO: Myrta Cabana: Un hijo de Myrta fue asesinado cuando tenía 16 años. En el crimen participaron menores. A partir de ese dolor, Myrta decidió trabajar para que todos los chicos en situación de calle de Jujuy recibieran la contención necesaria para salir de la exclusión y evitar los circuitos de la violencia y el crimen. Fundó una ONG, D`rlocab, que fue galardonada con el premio Abanderados en 2012.

Muchas veces las personas más olvidadas sienten como si fueran los fracasados de la sociedad. Personas con discapacidad, quienes están en la cárcel o quienes pasaron por las drogas suelen sentir que los fracasos que sufrieron ya no tienen arreglo.

CASO: Ramón Santamarina comenzó a ayudar a que personas en situación de calle entraran a instituciones que los cobijaran y se encontró con que muchos huían una vez que era institucionalizados. Al empezar a acompañarlos más profundamente, entendió que, al comenzar una rutina diaria, las personas tenían tiempo para verse a si mismos y recordar sus errores. Y que por eso preferían el incesante peregrinar de la calle. A partir de ahí comenzó un proceso de compañía, para que la vuelta a una casa convencional fuera más gradual.

Una forma de entender verdaderamente la paradoja del fracaso es ayudando, como Ramón, a quienes sienten que no es posible volver de un fracaso. En la próxima dinámica, les pedimos que se acerquen a estas personas para entender su realidad y pensar en los errores y su peso relativo.

manoen acción

Formen grupos de un máximo de seis personas. En la siguiente dinámica, que deben hacer en los próximos 30 días, el objetivo es contactarse con alguien que trabaje con los supuestos fracasados de la sociedad. Discapacidad, pobreza, gente en situación de calle, drogadictos en recuperación, entre otros. La idea es preguntarles por su experiencia a partir de este cuestionario:

-¿Cuándo empezaste a trabajar con esta ONG o institución?

-¿Por qué empezaste?

-¿Por qué creés en estas personas?

-¿Qué resultado viene cuando crees en ellas?

Una vez realizado esto y procesado la información, la idea es que se pongan a disposición de la ONG para hacer un día de voluntariado con la institución.

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